• Mónica Arceiz: “Hemos decidido afrontar el problema e intentar solucionarlo paulatinamente”
  • Derribo de edificios en ruina, inspecciones de inmuebles en mal estado, actualización del padrón municipal, cierre de los accesos a edificaciones declaradas en ruina y arreglo de viviendas municipales son las principales medidas que se van a adoptar

“Los últimos acontecimientos sucedidos en el Casco Antiguo han puesto de manifiesto el deterioro y el mal estado en que se encuentran una gran parte de sus edificaciones. Y eso hace necesaria una actuación urgente. No es algo nuevo. Es fruto del paso del tiempo pero nosotros hemos decidido afrontar el problema e intentar solucionarlo paulatinamente”.

Con estas palabras ha comenzado la alcaldesa, Mónica Arceiz, su comparecencia para valorar la situación de este barrio emblemático de la ciudad e informar de las medidas adoptadas para “frenar su deterioro”.

“Uno de los problemas urbanísticos de esta zona de Calahorra es además de su gran extensión -360.000 metros cuadrados-  el material constructivo de sus edificaciones y antigüedad de las mismas. La pobreza de materiales y estructuras provocan que su vida útil tenga una fecha de caducidad más próxima”, ha explicado Arceiz.

En el Casco Antiguo de Calahorra hay 1.501 inmuebles con 3.429 viviendas. Representan el 57,36% del parque edificatorio total de la ciudad, que registra 2.617 edificios y 11.846 viviendas.

La zona más degradada de este barrio tiene una superficie de 270.000 metros cuadrados y alberga 1.052 edificios con más de 50 años de antigüedad. De los que 178 están en mal estado y de los cuales en 28 se han iniciado expediente de ruina.

La alcaldesa ha recordado que la competencia del mantenimiento de una edificación es de su propietario. Son los dueños quienes tienen el deber y la obligación de conservarlo en buen estado de seguridad y salubridad” y ha aprovechado “para hacer un llamamiento a todos los propietarios de inmuebles, sobre todo del Casco Antiguo para que se preocupen por sus propiedades y las conserven en buen estado”.

“Como hemos comprobado estas últimas semanas, esto no se hace. Y los datos lo corroboran. Por eso, la primera medida que el Ayuntamiento de Calahorra va a poner en marcha es “el derribo de 8 inmuebles antes de fin de año: Estrella 20; Enramada 23; Portillo de la Plaza 29; San Andrés 13 y 1; Navas 16 y Estrella 15 y 17. Todos por ejecución subsidiaria y por un importe aproximado de cerca de los 700.000 euros”, ha avanzado Mónica Arceiz, que ha continuado que  “tendremos que dotar la partida convenientemente que hasta ahora era mínima. Y lo haremos gracias a haber desistido de proyectos innecesarios y faraónicos como la Ermita de la Concepción (400.000 euros), la reforma del  Ayuntamiento (600.000), etc.”.

“Por seguridad y prevención, paralelamente, vamos a iniciar inspecciones en las otras 150 edificaciones que se encuentran en mal estado para saber exactamente su estado y después, se requerirá a los propietarios su reparación o su demolición. Para ello, nos tendrán que dar permiso los propietarios y, de no hacerlo, lo haremos por una orden judicial”, ha informado la alcaldesa.

Otra de las medidas que el Ayuntamiento llevará a cabo es “la actualización del padrón municipal para depurar las posibles situaciones irregulares, ya que se ha detectado que hay propietarios que para sacar mayor rendimiento de su propiedad multiplican las estancias, sin permiso,  para acoger a más personas como inquilinas. Y en muchas ocasiones no reúnen las condiciones de salubridad precisas para habitarlas dignamente”, ha detallado Arceiz, que ha añadido “para acabar con esta situación ya se ha comenzado a actualizar el padrón municipal para comprobar cuántas personas viven y están empadronadas en esas viviendas”.

Además, ha señalado que “vamos a impedir el acceso a las viviendas declaradas en ruina, cerrando sus accesos para impedir que nadie se instale en ellas y evitar así posibles tragedias”.

Dentro del plan elaborado para frenar el deterioro del Casco Antiguo se incluye el arreglo de tres viviendas municipales, sitas en la calles García Nájera, Padre Lucas y Julio César debido a que “existe necesidad de este tipo de viviendas para emergencia social”, según la alcaldesa de Calahorra.

Ha explicado que “para estos realojos, la ordenanza dice que tienen que estar empadronados en la vivienda afectada al menos un año antes de su desalojo y que las unidades familiares sean como mínimo de dos personas y una de ellas ha de ser menor de 18 años o una persona con dependencia o con discapacidad” y ha asegurado que “la ordenanza se va a cumplir”.

Estas medidas se van a adoptar a corto plazo pero también se van a realizar otras a medio-largo plazo como la articulación de una nueva ordenanza sobre inspección de viviendas antiguas y la modificación de la actual ordenanza para la concesión de ayudas a la rehabilitación de viviendas “que ahora sólo se dirige a las del Casco Antiguo y queremos ampliarla a las de toda la ciudad”, ha resaltado Arceiz.

Ha concluido su comparecencia “este equipo ha tomado una decisión valiente y responsable. Creemos que, de una vez, hay que  afrontar la problemática –diversa- que concurre en esta zona de nuestra ciudad. Una actuación que requiere de la coordinación de distintas áreas municipales y que ya se han puesto a trabajar en este asunto. Es un logro que no se va a ver en un mes, que precisa de mucho dinero, que requiere la implicación y el compromiso de los propietarios, pero hemos dado los primeros pasos para solucionarlo. Porque no podemos, ni queremos esquivarlo y mirar a otro lado”.

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